Un acto simbólico de colocación de la quilla renueva el compromiso institucional y empresarial con el futuro de la empresa centenaria
Astilleros Balenciaga de Zumaia ha simbolizado el inicio de su nueva etapa bajo el nombre de Balenciaga Shipyard con la puesta de quilla del primer buque que comenzó a construir a inicios de 2026, cuando reanudó su actividad tras un año y medio de parón por las dificultades de tesorería acumuladas que pusieron su continuidad en serio riesgo. En el acto oficial han estado presentes representantes institucionales y responsables de la nueva propiedad, pero los protagonistas han sido los trabajadores, que en algunos casos se han acompañado de familiares para celebrar este resurgir en el que se implicaron desde los inicios.
En la actualidad, en la cartera de la empresa guipuzcoana fundada en 1921 se contempla la construcción de dos barcos, de los que el primero será un remolcador de apoyo offshore caracterizado por una fuerte especialización y avanzada tecnología, un rasgo que la nueva propiedad, el consorcio Safeen Drydocks, tiene previsto potenciar. De hecho, este alto nivel de innovación fue una de las razones por las que los integrantes del consorcio, la emiratí AD Ports y la estadounidense Premier Marine, adquirieron esta firma centenaria, junto con el interés estratégico por posicionarse en Europa.
Prueba del regreso de Balenciaga Shipyard
El director general de Balenciaga Shipyard, Santiago Bardal, ha recordado que la colocación de la quilla, la pieza más importante de la estructura sobre la que se construye un barco, es el primer elemento que se coloca para, a partir de él, avanzar en la fabricación de la nave y lo ha comparado con el acto oficial celebrado en las instalaciones de Zumaia que, según ha incidido, “es más que el comienzo de una construcción, es la prueba del regreso de Balenciaga Shipyard”. En su intervención, ha considerado que la quilla del nuevo proyecto han sido los trabajadores y trabajadoras, cuyo esfuerzo por “mantener vivo su espíritu durante años difíciles” es la base sobre la que edificar un futuro.
Instalaciones de Balenciaga Shipyard en Zumaia. Ruben Plaza
“No nos engañemos”, ha proseguido para explicar que “quedan años duros y decisiones difíciles que habrá que tomar”, pero se ha mostrado confiado en que la cartera de pedidos del astillero guipuzcoano crecerá. Safeen Drydocks adquirió Astilleros Balenciaga por 11,2 millones de euros con el compromiso de mantener la plantilla y de realizar inversiones para posicionar a la empresa en el mercado europeo offshore de la energía renovable, con barcos que darán servicio a las instalaciones eólicas ubicadas en alta mar. En la actualidad trabaja en el primer encargo una plantilla conformada por 59 personas, a las que se unirán profesionales de diferentes especialidades que, de cumplirse las previsiones de la nueva propietaria, podrían alcanzar el medio centenar en los próximos años.
Histórica firma vasca de construcción naval
En el “hito que simboliza la recuperación y renovación de una de las instalaciones de construcción naval con más historia del País Vasco”, como han subrayado sus responsables, han participado los trabajadores, que minutos antes del inicio del acto han acompañado a proveedores y socios, pero también a hijos, por las instalaciones del astillero de Zumaia en una ruta que ha contado con sucesivas paradas en las que les han explicado algún detalle de la actividad. Varios de ellos han señalado a este periódico que el acto oficial estaba más enfocado al ámbito político y de negocios, dado que la actividad ya se inició hace varios meses.
“Nosotros entramos aquí en enero y nuestra principal labor ha sido organizar todo esto”, han manifestado, para explicar que “todavía queda por hacer”, en referencia a algunas reparaciones de las instalaciones, que se tendrán que desarrollar a la par que la fabricación del nuevo barco. En cualquier caso, se mostraron satisfechos por el resultado de su esfuerzo realizado en los momentos difíciles, cuando Astilleros Balenciaga entró en concurso de acreedores, que ahora da la vuelta y garantiza actividad para los próximos años.
Trabajadores de Balenciaga Shipyard en las instalaciones de Zumaia. Ruben Plaza
Agradecimiento a los trabajadores
El consejero vasco de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, ha recordado esta época, “muchos meses de frío y nubarrones negros” durante los que, ha asegurado, “nunca perdimos la esperanza”. En este punto, se ha dirigido a los trabajadores y trabajadoras “y a sus familias” para agradecerles su aportación a la continuidad de la empresa centenaria guipuzcoana, y a los nuevos inversores, que ha definido como “el mástil” del proyecto. Su intervención ha combinado el castellano, el euskara y el inglés, en atención a la presencia en el acto de Nelson MacKie, director general del consorcio Safeen Drydocks, quien también ha participado con un discurso en el que ha mostrado su compromiso con el futuro del astillero.
Su director general, Santiago Bardal, se ha referido a este empleo de diferentes idiomas al señalar que en los barcos también se juntan personas de muchas nacionalidades y lenguas, que en ese ámbito desaparecen porque “las personas se entienden con una sola mirada, sin palabras”, como sucede a su juicio en Balenciaga Shipyard. Tras recordar que hoy se celebra el Día del Carmen, patrona de los marineros, ha considerado que, al igual que ellos “creen en lo que todavía no se ve”, el equipo del astillero de Zumaia confía en ese horizonte.
